lunes, 3 de enero de 2011

No podemos ir gastando por ahí los cuerpos y los corazones


sucede que el cuerpo se nos gasta
se gasta de buscar, se gasta de sentir...¡se gasta!

se gasta en la búsqueda ansiosa del sentir, 
del revivir momentos 
¿acaso uno intenta engañar al cuerpo? 
que sin piedad suele terminar en un terminar
¿qué del corazón? también se nos gasta...se fastidia
 entre controlar al cuerpo y controlar sus emociones
 suele terminar en un terminar


podríamos hacernos esto cuantas veces queramos
es nuestro cuerpo, es nuestro corazón 
pero con ansias locas, como una droga  
queremos revivir aquellas sensaciones 
que en algún día nuestro cuerpo experimentó


quizás es sexo, quizás es amor, un gusto, un placer
 cinco sentidos en su máxima función 
tú hueles, tú ves, tú sientes, tú saboreas
 pero el “manjar de leche” 
ya jamás sabrá igual que la primera vez
el corazón se intimida ante tanta explosión
el corazón se cansa, el corazón se gasta
 ya no quiere funcionar más
le quiere dejar al cuerpo la suerte sobre su destino

es un uso, un desgaste, ¿y para qué?
¿es necesario probarnos qué?
¿es necesario el uso de nosotros 
de una forma atrevida, burlona, grosera? 
¿bajo qué consignas?

si nada más tenemos el cuerpo y un corazón para sentir y para amar!

quizás es el orden de estas cosas las que están fallando
 ¿es acaso que amamos a través del cuerpo?
 si yo aun creo que para amar no es necesario tocar
y para tocar no es a bien saber de amor
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